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PELICULAS
Ángel Iguácel AEC sobre el exigente trabajo de cámara en 'Solo'
03/08/2018
Se estrena en cines la película de Hugo Stuven basada en hechos reales

Álvaro Vizcaíno cayó por un acantilado en la isla canaria de Fuerteventura y permaneció 48 horas gravemente herido y Solo. El director Hugo Stuven ha contado en esta película no solo esta fascinante historia de supervivencia, sino además el viaje existencial que el surfista experimentó y que le ayudó a salir con vida de este accidente.

Autora: Carmen (Mina) V. Albert

Fotos / vídeos: cortesía Ángel Iguácel AEC / JP in Fuerteventura

 

A mediados de este verano pudimos conversar con el director de fotografía Ángel Iguácel AEC sobre su último trabajo cinematográfico, la película de Hugo Stuven que cuenta la historia real del accidente de Álvaro Vizcaíno a partir de una fatídica caída por un acantilado. Ángel nos explica a continuación cómo se rodó Solo en la localización donde ocurrió todo, con una cámara que acompaña en todo momento al protagonista, interpretado por un espectacular Alain Hernández. 48 angustiosas horas de aventura traducidas en 5 semanas de rodaje, algo que sin duda supone toda una hazaña de producción, conseguida por un espectacular equipo técnico que se impregnó del espíritu de supervivencia del surfista Vizcaíno.

Trailer de "SOLO", dir Hugo Stuven, DoP Ángel Iguacel from Cameraman on Vimeo.

 

ENTREVISTA A ANGEL IGUACEL AEC

De Hugo Stuven tengo como precedente Anomalous, una película muy interesante de 2016 con Lluís Homar en la interpretación y Pablo Rosso en la fotografía.

Sí, en aquel entonces Hugo y yo no nos conocíamos, y de hecho fue él quien me la enseñó cuando empezamos a colaborar para otro proyecto que aún no ha salido. Entre medias, decidió escribir algo “más sencillo”, y le salió Solo.

¿Cómo habéis trabajado juntos? Mientras para él es su segunda película, tú ya tienes una trayectoria larga.

Del mismo modo que con Pablo en Anomalous, yo creo que Hugo busca sentirse arropado, busca rodearse de un equipo que le de cierta seguridad. De todos modos, Hugo tiene muy claro lo que quiere hacer.

¿Y el resto de tu equipo lo has traído tú?

El equipo de cámara es mi equipo habitual. También había una parte muy importante del equipo (eléctricos, Arte, el segundo maquinista, Vestuario) que era de Canarias, ya que la productora está afincada en Canarias. 

El maquinista principal, Juanma Gómez, sí que era el de mi confianza, porque me parecía una pieza fundamental. Además, Juanma es buzo, y al pasar tantas horas en el agua eso era muy importante. Juanma, en su empresa Technok, ha desarrollado unas carcasas submarinas para rodar con cualquier tipo de cámara debajo del agua. Él tiene una subdivisión en esta empresa con Antonio Momó, que siempre ha estado en cámara y ahora es operador submarino.

Juanma ha estado a mi lado durante todo el rodaje, y Antonio Momó ha hecho los planos más submarinos de la película. Hay momentos en que la cámara está en dos aguas, todo eso lo he rodado yo (principalmente cuando la cámara está con el actor Alain Hernández); pero cuando había que bajar 20 metros, fue Antonio quien lo rodó.

Hugo tenía clara la película que quería contar, porque se la había contado el protagonista.

Sí, Hugo conoce a Álvaro Vizcaíno y se da cuenta de que había una película, pero también saca de ella lo que quiere contar, y es que la película tiene más cosas detrás de lo que es solo el accidente.

De hecho, hay una parte basada en hechos reales y otra parte, más onírica, con las alucinaciones y ese viaje existencial.

Sí, pero muchas de esas alucinaciones fueron realmente experimentadas, según el relato del protagonista.

¿Hablasteis de hacer algún tipo de diferenciación en esas partes?

[SPOILER ALERT!]

Le dimos muchas vueltas. Le hice una propuesta estética para toda la parte de Álvaro y su novia Ona, interpretada por Aura Garrido. Hemos jugado con aquella ensoñación a que el espectador no sepa si es un tiempo futuro en que recuerda o qué es eso que está presenciando. Realmente al final todo forma parte del mismo momento, esas 48 hrs en que él está perdido en esa cala.

En general, intentamos no dar ningún tipo de tratamiento a las alucinaciones. Suceden cosas, hay algunas que son reales y otras sí son alucinaciones, y se deja abierto a que el espectador lo averigue. Salvo en aquella escena con Ona en la playa, que sí cambiamos completamente el look para hacerlo diferente. En ese momento no sabes si estamos en un tiempo futuro o estamos recordando.

En esas 48 hrs, Álvaro pensó muchas cosas; en el amor, en la familia, en los amigos, y todo eso le hizo enfrentarse a la situación en la que estaba para poder sobrevivir. Y eso es lo que cuenta la película, que gracias a la fuerza que te da lo que tienes en la vida al final consigues sobrevivir.

De izquierda a derecha, Ángel Iguácel y Hugo Stuven.

“Solamente soltando puedes sobrevivir”.

Es una máxima que yo siempre he intentando seguir. “Uno solo sujeta lo que no amarra”, dice una canción de Jorge Drexler. Él lo quiere tener todo, quiere retener lo que no puede, y se da cuenta de que tiene que soltar: no lo podemos tener todo atado, y mucho menos en el amor.

Por otro lado, para las escenas de surf de la película, ¿os habéis apoyado en gente experta en este tipo de rodajes?

Los amigos surferos de Álvaro de la película son sus amigos en realidad. Durante nuestro primer viaje a Fuerteventura para localizar la película, Álvaro Vizcaíno fue quien nos abrió muchas puertas y nos llevó personalmente a los sitios, en concreto al lugar donde ocurrió todo, que es donde finalmente hemos rodado la película. La cala no es la real porque tenía muy complicado el acceso. Esta donde rodamos tampoco es que fuera mucho mejor, porque teníamos que bajar todos los días con una grúa, el material, con bastantes normas de seguridad,…aunque era más accesible que la real. Pero la caída sí que está rodada en el lugar donde realmente ocurrió. Después, una vez cae en el agua, lógicamente estamos en otro sitio más accesible para poder acceder desde tierra y desde mar.

"Solo" Making of from Cameraman on Vimeo.

Toda la película está rodada en el mar, no hay nada en piscina, y eso nos trajo muchas complicaciones, porque el mar es muy caprichoso, hoy está muy bien, pero mañana puede ser muy diferente.

Así que fue Álvaro quien nos enseñó los sitios donde rodamos. Cuando vimos dónde había caído, yo le dije a Álvaro que no sabía cómo, pero que ahí teníamos que rodar. Al principio fuimos muy cautos, pero al final llegamos a muchísimo más de lo que habíamos imaginado, en gran parte motivados por Alain, que está doblado en muy pocas ocasiones, lo ha rodado casi todo. Él cae de verdad por ese barranco, y nosotros estamos cayendo de verdad detrás de él.

Explícanos un poco más esa escena.

La caída se hizo en el sitio real, con la ayuda de Ignacio Carreño, especialista. Cuando llegamos al punto de rodar, Alain no quiso que se hiciera con especialista. Ignacio me propuso inventar un carri coche con el que bajábamos y caíamos por esa cuesta con la cámara, y Alain iba sujeto por ese carro también. Todo esto con unos motores arriba de extender que nos tenían asegurados y con un equipo maravilloso de especialistas que nos daban toda la tranquilidad. Pero a fin de cuentas nosotros caíamos realmente: no hay cromas. El único que hay en toda la película es una ventana. Está todo rodado en la localización natural.

En un primer momento, se hablaba de construir un barranco fictício para rodar ahí la caída. Después, tensando un poco la cuerda -nunca mejor dicho-, acabamos rodando al borde del precipicio, y lo único que nos llevamos fuera de ahí fueron los planos cortos, que están hechos en un lugar más seguro para poder trabajar mejor y donde podía estar todo el equipo. Imagínate, en el momento de la caída solo estaban los especialistas, mi foquista y yo con la cámara. Y Alain, claro. No había ni sonido.

Making of 'Solo', de Hugo Stuven from Cameraman on Vimeo.

 

¿Cuánto os llevó esta parte?

La caída en la parte de tierra la rodamos con todo en 4 o 5 tardes. Rodábamos de tarde por la luz.

¿De un total de cuánto?

En total, el rodaje fueron cinco semanas y un día. Es una proeza.

¿Cuántas localizaciones eran?

Unas cuantas. Lo bueno es que planteamos un campamento cercano a varios sitios de la isla. Entonces, cuando nos encontrábamos sorpresas como el mar y teníamos que abortar algún rodaje, teníamos capacidad de reacción para no perder la jornada. Por ejemplo, un día nos metimos en el agua y estaba plagado de medusas, hasta tal punto que Alain se tuvo que ir al hospital directo.

A todo le fuimos dando forma progresivamente. Hugo dibujó la película, tenía muy claro lo que quería, pero no sabíamos si íbamos a rodar en un barranco ficticio o dónde. Así que fuimos poco a poco avanzando y llegando a donde en un primer momento no pensamos que íbamos a llegar.

¿Qué os motivó a ir superando retos?

En el mes de preparación fue cuando ocurrió todo. Yo desde el primer momento supe que esta película tenía que tener verdad. No quería estar rodando desde un barco, la cámara tenía que estar en el agua y con el actor, mientras este está sufriendo. La cámara tenía que estar a la altura de los ojos del actor, esté en el agua o se esté arrastrando por la arena. A veces sí salimos a planos generales para ver el sitio real donde estamos metidos, pero lo que teníamos claro es que la película tenía que tener mucha verdad. Y eso fue sobre todo lo que nos motivó a dar cada vez más pasos, hasta que llegó Alain y dijo que no quería que le doblaran, por lo que el resto fuimos también todos empujando a intentar hacer esta película lo más real posible.

¿Entonces no hubo referencias de vídeos de surf? Porque las escenas de surf me recuerdan mucho a las típicas secuencias que podría grabar Red Bull, por ejemplo.

Hugo tenía un par de bloques donde quería enseñar un par de escenas de surf. Vimos películas de este tipo, sobre todo para tener claro qué era lo que no queríamos hacer. Yo le presioné un poco para no hacer ese estilo vídeo clip en las imágenes de surf, de nuevo insistiendo en la veracidad de la narración. Esos bloques de imágenes de surf hechos con los amigos surfistas de Álvaro Vizcaíno los hizo un operador que está especializado en este tipo de rodajes, con una segunda unidad durante dos o tres días de rodaje.

Hay una cuestión, y es que no se puede ir siempre que quieras a hacer surf, y los sitios donde está la ola suelen estar muy protegidos por la comunidad surfera. Así que por este tema no se podía plantear como una primera unidad, porque no se podía planificar de un modo normal.

Hablando de referencias, y aunque es inevitable preguntarte por la película 127 horas (Danny Boyle, 2010), tengo entendido que Hugo es muy fan de Spielberg.

Le gusta mucho, sí. Hablamos de películas como Náufrago (Robert Zemeckis, 2000). Yo, sinceramente, no he visto 127 horas, no la quise ver, porque nunca la manejamos como referencia. Queríamos hacer nuestra película, no parecernos a otra.

Rodaste en ArriRaw con la Alexa Mini y las ópticas Leica Summilux C T1.3. Entiendo que determinó tu elección el tamaño del equipo.

Sí. Yo buscaba un equipo compacto, pensando que la mayor parte se rodaría con una Scuba, que es una funda de agua para la Alexa, para cuando rodamos entre dos aguas, por lo que la Mini me parecía ideal. Íbamos a tener también dron.

En cuanto a las Leica, además de que estoy un poco enamorado de estas ópticas, en este caso me gustaba la fuerza que tienen, unido a esa textura que dan en el desenfoque, y al mismo tiempo son unas ópticas relativamente compactas.

La cámara estaba casi siempre flotando cuando estábamos en dos aguas, hay mucho rodado en mano cuando estamos en tierra, pero en agua estaba en la Scuba, dándole más o menos flotabilidad, porque yo quería mostrar cómo Alain nada con una mano, que tiene las piernas inmóviles, quería mostrarlo porque le daba verdad a la película.

Las imágenes de surf se rodaron con una Sony Alpha 7, por manejabilidad del operador que lo hizo. Yo en un inicio no quería que eso le diera mayor diferenciación del resto y pareciera un vídeo clip dentro de la película, pero finalmente lo decidimos hacer así. 

¿Habías rodado algo con esta exigencia física?

No, a este nivel no. Cosas breves sí, y en piscina, pero no una película entera. Había varios barcos a nuestro alrededor, estábamos rodeados de buzos de apoyo. Pero sí, hubo varias escenas en que me mareaba y tenía que cortar. Fue duro, pero estoy muy agradecido a mi equipo y a los buzos que me daban seguridad.

Y además para el plan de rodaje también habrá planteado dificultades el hecho de rodarlo todo en localizaciones naturales…

No sé si llegamos a perder a lo mejor una jornada en todo el plan de rodaje. Imagínate, el mar es caprichoso y no se puede controlar, luchábamos contra las inclemencias de la naturaleza, pero contábamos con Charlie Lázaro como Ayudante de Dirección, con una gran experiencia, que se encargó de que todo esto no fuese una locura.

¿Qué esquema has seguido para iluminar?

[SPOILER ALERT!]

No me podía plantear trabajar con la luz, más allá de marcar horas de rodaje, según la localización elegíamos unas horas. La parte de la ensoñación con Aura está más trabajada, pero para toda la parte de Alain en soledad se aprovecha la luz natural marcada en horas. En plenas Canarias, que el sol sube muy alto, la película si te fijas parece todo un atardecer constante. Luego están las noches, la parte del fuego.

Había un gaffer de Tenerife, Wency Santana, me quedé encantado de trabajar con él. Estoy muy agradecido al equipo en esta película, nos ha permitido a Hugo y a mí llegar a donde hemos llegado. Quizá donde más luz pusimos fue en la fiesta nocturna de los surferos. Sin embargo, la hoguera está rodada con fuego real. 

¿Qué media de tomas habéis hecho?

No muchas, Hugo lo tiene muy claro. Y luego hay una parte en que íbamos un poco a ver qué pasaba. Teníamos una planificación en algunas cosas concretas, y a partir de ahí había margen de improvisación, por ejemplo, en las escenas del agua con Alain.

¿En qué fechas habéis rodado?

Preparamos en agosto y rodamos en septiembre y octubre. En esa preparación, Alain fue instruido a nivel acuático, escalada, etc. y eso fue lo que le animó a superarse y querer hacer más cosas.

¿Y tú, te preparaste físicamente?

No, yo no (ríe).

Se trata de un trabajo con una alta exigencia a nivel físico.

No soy atleta, pero ya había pasado por ciertos retos a ese nivel y sabía que podía hacerlo. Es cierto que es muy importante un buen estado físico, pero también una experiencia previa en enfrentarte a determinados rodajes.

Yo me he metido en esta película porque quería estar centrado en la cámara, era muy importante para mí que la cámara tuviera mucha verdad y por eso prefería llevarla yo.

Un turista realizó su particular making of de la película. 

¿Qué puedes destacar del etalonaje? ¿Dónde habéis hecho el color?

En Elamedia, con Juan Hernández.

Había una planteamiento previo en la película donde sabíamos por dónde queríamos ir, a partir de fotos coloreadas por mí de cada parte, y así llegamos a la sala de color. Juan hizo un buen trabajo para solucionar las diferencias de color del mar y sacar ciertos colores, como el turquesa, que era el color que queríamos para la película.

¿Y los efectos entonces los habrá hecho David Heras?

Efectivamente. David es un enamorado de su profesión, un entusiasta que estuvo todos los días de rodaje junto a nosotros con su ordenador, debajo de la tela negra, controlando todo lo que hacíamos.

¿Con qué te quedas por encima de todo en esta película?

En general me siento orgulloso de toda la película. Hay esa parte un poco improvisada de tirarnos al agua y ver qué pasa. En la salida de la cala, cuando él ve el barco y se va a buscar ayuda, sabíamos que era una cala muy peligrosa, y se trató de ir al agua y ver lo que salía, porque se nos echaban encima los días de rodaje. Me gustó mucho cómo salió.

También me gusta mucho la parte de Aura Garrido, es además la parte que más cuidé, la contraposición en look entre ambas partes, en una la fuerza del paisaje, del mar, más contrastado, y en la otra con esa suavidad y los tonos pastel, más frío, cuidando las pieles.