Hemeroteca :: 24/09/2008
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RODAJES
Última actualización 07/12/2008@13:34:40 GMT+1
El cortometraje Os Crebinsky se rodó originalmente en Super-8 y el rodaje tuvo lugar en el verano de 2002 en el entorno del faro de Lariño (Carnota). Cuatro años más tarde, y después de que el corto se haya proyectado con éxito en una veintena de muestras y festivales y haya sido emitido por Canal + y TVG, ha ido tomando cuerpo el proyecto de convertirlo en largometraje. Para garantizar el éxito de esta tarea se han juntado las fuerzas de Trama Control Z y el grupo Chévere, de los cuales son fundadores respectivamente Enrique Otero y Miguel de Lira, principales propulsores de este proyecto.
El rodaje durará seis semanas y para las localizaciones se han elegido Ortigueira, Portomarín y Santiago de Compostela (Galicia). Las localizaciones naturales para exteriores están seleccionadas para aportar realismo a la película. Los escenarios serán preferentemente lugares deshabitados y las grabaciones en exteriores estarán localizadas en dos núcleos: uno alrededor del faro, en la costa; otro alrededor de la aldea abandonada, en el interior. Los interiores grabados en plató estarán muy detallados, con apariencia de interiores naturales, cuidando matices como el techo interior de la casa, y la simulación de exteriores a través de las ventanas. Para la construcción de la casa se han fabricado las paredes principales y el tejado (a modo de tapa). El color en los interiores será vivo y expresivo. La gama tonal será la empleada para las cubiertas de los barcos, con sus texturas, desgastes y erosiones que produce el mar sobre ellas. El decorado que recrea el submarino responde al interior de la sala de mandos o sala de control de un submarino americano de 1944. Los materiales utilizados serán principalmente metal y hierro. Se utilizará también aparataje de la época: radar, sonar, periscopio, etc.

En los exteriores se ha intentado ensalzar al máximo los paisajes en los que se rodará. Pues, según el propio equipo de fotografía, se trata de unos exteriores con muchas posibilidades fotográficas en los que jugaremos básicamente a crear la propia textura de imagen alterando levemente algunos parámetros de la imagen, como pueden ser la colorimetría o la profundidad de campo.

Por el contrario, en los interiores se buscará una luz muy cinematográfica con claroscuros, trabajarán con determinados contrastes en los planos, que permitan mantener zonas de sombra amplias.

Sergio Franco es el responsable de la dirección de fotografía. Su idea era conseguir una imagen con un cierto grano y unos colores saturados, por ello se utilizó en el arte de la película tonos magentas, cyan, amarillos pálidos, siempre escapando de colores primarios y saturados.

Para escapar de una imagen demasiado limpia se ha recurrido a forzar toda la película a dos niveles distintos para conseguir el nivel de grano y textura que se creía más adecuada. De esta forma toda la película está forzada dos stops en exteriores (70% del total del metraje) y uno en interiores naturales y exteriores/noche. Así, aparte de conseguir aumentar la saturación, se ha creado el nivel de grano adecuado. Todo esto, acompañado del positivado final sobre soporte Vision Premier 2393 que aporta un contraste adicional al conseguido con la 2383 y que se acercaba más a lo perseguido por Franco y su equipo. En cuanto al negativo, se ha escogido la Vision3 5219 por su mayor saturación y latitud en las altas luces especialmente. A nivel de luz pretendían una luz natural y casi invisible. Por eso en interiores apenas se ha rellenado, y en interiores y de noche se ha trabajado con luz difusa. En cuanto al formato, Enrique Otero y Miguel de Líria partían del ideal que supone los 35mm. Evidentemente, la máxima calidad de imagen y sobre todo la textura más acertada sería la cinematográfica. La cámara es una Moviecam Compact, se usará optica Arri Zeiss Utraprime,
El diseño del vestuario, en manos de Carlos Alonso, junto al maquillaje de Raquel Hidalgo, tiene lugar tras un concienzudo estudio psicológico de los personajes: Federico, más instintivo; Mijaíl, más disciplinado. Caracteres que se verán reflejados en sus trajes y en su modo de vestirse. El vestuario de los Crebinsky pretende ser universal en el sentido de no marcar una época determinada ni un lugar y cultura concreto.

El sonido, en manos de Carlos Mouriño, requiere un tratamiento muy artesanal dentro del que se encuentra un importante proceso de reconstrucción de soundtrack destinado no sólo a reproducir fielmente la realidad. A causa del poco diálogo, característica concreta de esta producción, los actores principales serán doblados y el sonido directo se dirigirá a la toma de diálogos de los actores secundarios, a referencias de voz de los actores principales para su posterior doblaje, así como a toma de ambientes destinada a la posterior reconstrucción del soundtrack en postproducción. Los actores que hacen de americanos y los nazis serán doblados por actores nativos para matizar su lenguaje. Además, César Macarrón se encargará de la dirección artística y Pablo Pérez de la música.

Miguel de Líria, en el papel de Mijail Crebinsky, encabeza una ficha artística que continúa con Sergio Zearreta, como su hermano Feodor. Le siguen Manuel Cortés, Patricia de Lorenzo, Luis Tosar, César Martínez Goldi, Hannes Störn o Andrés Pazos, entre otros.

Los Crebinsky, la película, -una road movie de absurdas persecuciones, viajes interiores y encuentros inesperados- aspira a convertirse en ejemplo de un nuevo cine de autor, imaginativo, comprometido y contemporáneo.
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