Hemeroteca :: 24/09/2008
158/180
CORTOMETRAJES

Metáfora de la vida en Colombia

Última actualización 19/06/2009@01:02:32 GMT+1
Este cortometraje por Miguel Ernesto Yusty, un cineasta colombiano que trabaja en España y Colombia. Y ha recibido el apoyo de la productora Tesela, concretada en la figura de Iván Benjumea, coordinador de postproducción de esta empresa. La pieza fue grabada con la cámara JVC GY-HD250, utilizando el convertidor óptico HZ-CA13U. Con Manu Alvarez, director de fotografía del cortometraje, mantuvimos una interesante charla acerca sus valores fotográficos y técnicos.



Sinopsis


Dito es un inquieto niño de seis años que cada fin de semana sale de casa, antes de las siete de la mañana, para visitar a “El loco” un vecino, inventor de juguetes, que ya no sabe como impedir tan madrugadoras visitas. En un descuido del vecino, el pequeño bebe todas las pequeñas botellas de refresco de un camioncito de colección que encuentra en una mesa. Es la oportunidad que “El loco” estaba esperando: le dice que ha tomado yodo y que en dos horas se le quedará pegado todo por dentro. ¿Qué pasará en esas siguientes dos horas? Eso es lo que se desvelará en este cortometraje que alguien denominó “thriller tierno”.

Dito, el niño despertador es un cortometraje que va a tener una amplia difusión en salas cinematográficas en Colombia, donde fue rodado, ¿cómo te ves envuelto en la dirección de fotografía del film? ¿Cómo viviste la fase de preproducción?
El corto se rodó en Cali, Colombia, ciudad natal de Miguel. Se rodó en el barrio de Miraflores, un barrio muy típico que se encuentra en la parte alta de la ciudad. Sus calles empinadas, la exuberante vegetación que rodea sus bajas casas, era un escenario ideal para rodar este corto además de tener toda la carga de los recuerdos de infancia de Miguel. Dito es el resultado de un gran esfuerzo que se ha hecho tanto a nivel de dirección, por parte de Miguel Yuste, como de producción por parte de Iván Benjumea. Con ellos me une no sólo el hecho de ser colombianos y trabajar en cine, sino las ganas de poder tener entre manos proyectos más potentes que puedan llevarse a cabo en Colombia o aquí. Tanto con Miguel como con Iván he desarrollado algunos proyectos, pero ésta era la primera vez que nos juntábamos en un proyecto común.

¿Qué te hizo decantarte por el uso del soporte digital en vez del celuloide para el rodaje? Fue un motivo puramente económico o también pesó el condicionante de que el protagonista es un niño pequeño y la cinta te permite rodar durante más tiempo sin cortar?
Puramente económico. El niño que teníamos era fenomenal. Estoy seguro que rodando en cine no habríamos tenido ningún inconveniente, pero el presupuesto era muy pequeño.

¿En qué formato de grabación rodaste?
El corto se grabó en HDV con una cámara JVC a 720 50P y un adaptador óptico que permitía usar lentes con montura PL, volcando la información directamente a disco duro, sin pasar por la cinta MiniDV. Este es un tema que Miguel, el director, y Rafael Garrido, el director técnico, vienen dándole vueltas desde algún tiempo: grabar directamente en un disco duro a través de un ordenador, para evitar las compresiones de la cinta. De esta forma, se pasa de un procesamiento a 8 bits a uno de 10 bits, y de un muestreo de 4:2:0 a uno de 4:2:2. Simultáneamente se grabó también en cinta, para tener un backup. Luego me involucré haciendo unas pruebas ópticas, pero digamos que desde el principio éste sistema era casi una premisa para poder llevar acabo este proyecto.

¿De qué manera influyó en tu forma de afrontar el trabajo el hecho de que el corto gire en torno del niño, tanto desde un punto de vista técnico como cinematográfico?
Realmente teníamos más complicaciones con los tiempos de los actores que con el niño, pues era realmente sencillo trabajar con él. Aunque existían secuencias en las que los diálogos y la puesta en escena era muy concreta, hubo otras en las que había mucha libertad de movimiento y expresión para el niño, como aquélla en la que él comienza a sacar todo lo que encuentra y hacer todo tipo de ruidos que casi no dejan dormir a “El Loco”, o la secuencia de la madre y él jugueteando por la cocina. Era muy expresivo y eso nos permitió trabajar con él en planos muy cerrados.
Iluminación de la mesa en casa de “El loco”, abajo a la derecha el fotograma.


La imagen de la película tiene un tono naturalista, cuidado en sus encuadres y en la luz. ¿Cómo te planteaste la iluminación y con qué medios contaste para lograrlo?
Queríamos darle una atmósfera de cuento a todo el corto aunque sin separarnos en extremo del naturalismo. Había dos ambientes claramente definidos: la casa de Dito, espacio que comparte con su madre y que era mucho más ‘natural’, y la casa de “El Loco”, que es el espacio lúdico y mágico donde el niño se refugia cada vez que puede, muy a pesar de su anfitrión. El tratamiento de los exteriores sí era mucho más de fábula, donde explotábamos la frondosidad de la vegetación tropical. Allí nos ayudamos de máscaras realizadas en 3D para poder marcar haces de luz que no existían en la realidad y que nos ayudaban en darle ése sentido de fábula.

Los medios que teníamos eran más bien pocos. A nivel de luces, teníamos dos fresnell de 2kw, un Chimera, lámparas abiertas de 1kw, globos chinos con Photoflood… Y muchas ganas de hacerlo.

Mi sensación es que la textura fotográfica está a medio camino entre el fotoquímico y el digital: se notan las limitaciones de latitud del digital, especialmente en las altas luces, la ausencia de grano también recuerda a la imagen electrónica, pero el rendimiento cromático recuerda al cine, y la profundidad de campo recuerdan al Super 16mm. Cuéntanos cómo elaboraste esta textura.
El corto fue grabado con la cámara JVC GY-HD250 utilizando el convertidor óptico HZ-CA13U, el cual nos permitió usar ópticas Ultra prime, serie desde el 16mm hasta el 85mm. Éste adaptador fue un gran descubrimiento, ya que conserva una proporción de aspecto de 16mm.

Teniendo en cuenta que partimos de una cámara cuyo ccd es de 1/3 de pulgada, el poder trabajar como si estuviésemos en 16mm nos abre la posibilidad de trabajar con distancias focales más nobles, logrando la profundidad de campo del 16mm y evitando ópticas muy angulares para un primer plano. Otra ventaja de este adaptador es que no es una imagen formada en un esmerilado, con motores y textura, sino que es un adaptador que hace la conversión totalmente óptica. El inconveniente está en el color: al estar usando ópticas de cine, que están diseñadas para formar la imagen en un plano focal, y ser colocadas en una cámara que en su proceso cuenta con 3 ccd, con un prisma que divide la señal a cada color, se generan ciertas aberraciones cromáticas que no terminan de corregirse con los menús de cámara, lo que obligó a cierta manipulación en postproducción.

Especialmente creo que el color está muy bien conseguido, has jugado a una leve desaturación que naturaliza los colores y les quita la planitud cromática típica de lo digital. ¿Cuál es a tu juicio la capacidad de reproducción cromática de esta cámara y qué te hizo decantarte por ésta y no por otra cámara de similar calidad de Sony o Panasonic, por poner dos ejemplos de las marcas más comunes en España?
Principalmente porque producción había llagado a un acuerdo con JVC y nos dejaban tanto la cámara como el adaptador óptico a modo de prueba, pero esta cámara la conocía de un corto anterior y había quedado muy satisfecho con el resultado, y eso que en aquella oportunidad lo habíamos hecho con la óptica normal que viene con la cámara, por eso estaba seguro que trabajando con ópticas de cine, y como si estuviéramos en 16mm, el resultado iba a ser bueno. El color lo trabajamos mucho en la posproducción para intentar atenuar el color electrónico típico del video digital.

¿Qué formato de proyección te daba la cámara usándola con el adaptador?
La relación de aspecto era de 16:9, pero lo interesante, ópticamente, es que al usar el convertidor teníamos una conversión en ángulo de visión de x2 frente al 35mm y no de x5, algo que hubiésemos tenido en el caso de usar directamente la óptica estándar para los CCDs de 1/3 de pulgada.

Cuéntanos los problemas ópticos a los que tuviste que hacer frente al usar el adaptador.
Como comentaba anteriormente, cualquier óptica de cine está diseñada para formar la imagen en un solo plano focal, mientras las de vídeo están pensadas para trabajar sobre un prisma que divide la señal para 3 ccd, esto se traduce en cierta aberración con el color que es muy difícil de controlar, porque genera bandas diagonales de color magenta y verde sobre la misma imagen y esto no se corrige con un etalonaje normal. Cualquier cámara y cualquier adaptador para usar ópticas de montura PL, incluso las de más alta gama, tienen este problema, por eso en el menú existe una opción que es el sombreado de blancos, que algunas veces logra disimularlo y otras no. En rodaje esto era muy acusado cuando fotografiábamos superficies blancas, por lo que evitábamos esta situación e intentábamos trabajar con fondos donde no se apreciara esta aberración. Para la posproducción se generó una máscara inversa, pero no se utilizó totalmente, sino que se actuaba sobre cada plano según fuera más o menos notorio, todavía en la copia de proyección veo algún plano en el que no se corrigió en su totalidad.

Un recurso que utilizáis, con mucho acierto, para marcar el paso del tiempo es un encuadre fijo del espacio, y el personaje entra y sale de él en diferentes momentos, montando a corte, y dejando al personaje en ocasiones completamente desencuadrado, como cortándole la cabeza, por ejemplo. ¿Cómo surgió esta idea?
Eran secuencias mucho más libres, dónde se decidió dejar un encuadre fijo y que el niño hiciera lo que quisiera, así podíamos contar más cosas y generar esa sensación de olla a presión en el que se convierte Dito para “El Loco”.
Convertidor óptico JVC HZ-CA13U.


Hay otro recurso estilístico que, en cambio, me salta más con el resto de la planificación, se trata de los primerísimos primeros planos de la cara del niño (ojos y boca) que, pienso, rompen un poco con la transparencia de la que hace gala la planificación del cortometraje. ¿Qué os hizo decidir acercaros tanto?
Esto sucede en dos secuencias, una en la escalera con la madre: aquí queríamos hacer énfasis en los ojos del chico, y otra en la secuencia del desayuno, cuando se Dito se ahoga: aquí se utilizó para resolver el momento de ahogamiento del niño sin tener que mostrar una masa dentro de la boca.

Al comienzo de la película vemos a Dito salir al exterior iluminado por una luz cálida, mientras el interior del que proviene es una luz más bien fría. Con esto querías marcar un paso de tiempo o quisiste marcar una temperatura de color diferente en cada caso por razones narrativas?
El corto comienza muy temprano en la mañana cuando Dito se escapa de su casa, por eso manejamos tonos muy fríos, pero cuando sale ya al exterior, no sólo hay un paso de tiempo sino que comienza un camino que para el niño es muy grato, el camino que conduce hasta el sótano donde vive “El Loco”, por eso entramos en tonos un poco más cálidos.

¿Cómo fue la postproducción del cortometraje hasta su copia cinematográfica final? ¿Con qué herramienta pudiste etalonar? Y para el filmado, ¿Arrilaser o Cinevator?
Luego del proceso normal del montaje, llegamos a la sala de posproducción con el material conformado menos aquellos planos que teníamos algún efecto. Lo etalonamos en el Lustre y de allí se envió para su filmado a través del Cinevator, donde sacamos un internegativo. Luego, ya en Fotofilm, sacamos dos copias de proyección. El internegativo viajó a Colombia junto con una copia estándar y va a ser multicopiado, por lo menos 150 copias del corto se exhibirán a partir de enero en las salas comerciales del Circuito de Cine Colombia en Colombia.

El final del corto se juega con la ambigüedad de la muerte real o la muerte ficticia. Miguel Yusty me comentó que tú sugeriste algo que podría haberlo resuelto de una forma incluso más ambigua, aunque no se utilizó al final, ¿de qué se trataba?
Me gustaba mucho la idea de que al final no se supiera exactamente qué había pasado, por eso quería acentuar más con un contraste mucho más suave y todo más soft, incluso se grabó con un filtro Promist, pero Miguel temía que no se entendiera, por eso creo que quedó todo más aterrizado, y funciona bien.

Ficha técnica:


  • Formato: 1,85:1
  • Optica: Zeiss Ultra prime (16mm - 85mm)
  • Cámara: JVC GY-HD250 y convertidor óptico HZ-CA13U
  • Etalonaje digital: VooDoo (Baselight)
  • Laboratorio: Fotofilm Deluxe
  • Filmado: Cinevator

    Puedes leer el artículo completo en el número 30 de Cameraman

  • 158/180
    La casa de Dito es el espacio que comparte con su madre, y resulta más ‘natural’, mientras que la casa de “El Loco” es el espacio lúdico y mágico donde el niño se refugia cada vez que puede. En ambos casos el color está muy bien conseguido, jugando a una leve desaturación que naturaliza los colores y les quita la planitud cromática típica de lo digital. El color se trabajó mucho en la posproducción con ese fin.
    Comparte esta noticia  
    ¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)

    Comenta esta noticia



    Normas de uso
    • Esta es la opinión de los internautas, no de Cameraman - Revista tecnica cinematografica
    • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
    • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.