Hemeroteca :: 24/09/2008
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LARGOMETRAJES

Realismo agrio

Por Alejandro de Pablo
Última actualización 20/02/2009@08:16:40 GMT+1
La película muestra, con un realismo exacerbado, el feudo en el que la Camorra napolitana anula la digna existencia de las miles de personas que pueblan “sus tierras”. Matteo Garrone, director, y Marco Onorato, director de fotografía, perfilan el retrato de una tierra desolada por las guerras entre clanes del crimen organizado, la venta de armas ilegales, el narcotráfico, la explotación infantil y laboral, el vertido ilegal de residuos tóxicos y un largo etcétera de actividades delictivas.



Un gran éxito de taquilla, numerosos premios y nominaciones internacionales, quedarse a las puertas del Oscar y convertirse, junto al libro de Saviano, en un fenómeno cultural, son algunas de las recompensas que ha obtenido la película.

Es cierto que la obra fílmica está basada en la obra literaria, pero no es una adaptación, libro y película son dos obras con entidad propia.

El libro de Saviano hace una descripción minuciosa y detallada de la fisonomía y el interior de las actividades y gentes de la Camorra, desde una perspectiva nacional e internacional, a través de datos oficiales y vivencias personales. La película de Garrone abre un agujero al mundo, expuesto a la reflexión, por el que observar el infierno de la Europa unida en tierras napolitanas y hacer un ejercicio de introspección.

Quienes esperaban ver una película de acción edulcorada sobre la mafia se equivocaron. Al igual que en una de las pinturas negras de Francisco de Goya, Duelo a garrotazos, el espectador contemplará una alegoría sobre el poder y la violencia, y no olvidará el dramatismo trágico y el destino inexorable al que están condenados los personajes.

Gomorra se conforma como un reportaje de guerra, en el que el reportero dirige nuestra mirada hacia lo que encuentra ante él, una mirada inevitablemente limitada. Es obvio que me refiero a una ficción, pero el realismo que respira, un realismo llevado al extremo, hace que nos sintamos protagonistas del drama ante el que nos encontramos. Como Matteo afirma, “el material de partida del que dispuse para el rodaje de Gomorra era tan potente visualmente que me he limitado a retomarlo con la mayor sencillez, como si fuera un espectador que hubiera aparecido allí por casualidad. Me parecía el modo más eficaz de reflejar la experiencia emocional que atravesé durante el proceso de elaboración de la película.”

Cuando veo una película con las cualidades emotivas de ésta, me viene a la mente una frase de Luis Buñuel que dice: “sólo con que el párpado blanco de la pantalla reflejase la luz que le es propia haría saltar el universo”. En un artículo de Natalia Aspesi, titulado Schiaffo da Hollywood, publicado en La Repubblica el 14 de enero del presente año, la periodista teoriza sobre el porqué de la ausencia de la película en los Oscar y habla sobre las posibles influencias de la Camorra en California. Sea como fuere, Gomorra no ha hecho saltar el universo, pero ha asaltado la conciencia de miles de espectadores y ha metido el dedo en la llaga, abierta por Roberto Saviano, del cuerpo que forma una de las mayores lacras de la historia de la humanidad, la Camorra napolitana. Inolvidable.

La proyección está llena de matices en la historia, la interpretación, la fotografía, la estructura del guión, los diálogos, las localizaciones, la música… Una narrativa compleja llena de detalles emocionantes que nos permiten revisar el film de forma complaciente.

Marco Onorato me recibe como un gran anfitrión en la asociación cultural que regenta en la Vía Archimede 80ª de Roma, un ambiente acogedor en el que se pueden contemplar algunas pinturas de Matteo, visionar proyecciones de vídeo, disfrutar música jazz en directo y degustar una sabrosa cena. Gracias, Marco y Donatella.

Exordio


Domenico Procacci, productor habitual de Matteo, compró los derechos del primer y único libro de Roberto Saviano. En el guión literario trabajó un equipo formado por seis personas, entre las que se encontraban Saviano y Garrone. Matteo viajó en numerosas ocasiones a las localizaciones reales en las que se desarrollan las diferentes historias, convivió con los habitantes de los lugares, se empapó de la atmósfera que les rodea y empezó a formar parte del paisaje.

“Cuando Matteo empezó este proyecto, decidió contar la historia de Gomorra procurando penetrar hasta lo más profundo en la realidad de ese mundo, pretendía que pasásemos desapercibidos y permanecer invisibles. Casi queríamos que se pareciera a un reportaje de guerra, aún conservando las dinámicas de una película. La elección de los lugares, los rostros y los colores se hizo con mucho detalle, hasta el punto de cambiar de idea cuando la realidad nos transmitía nuevas interpretaciones de este drama. Por otra parte tengo que decir que he realizado todas las películas de Matteo, menos Estate Romana, y he podido ser testigo de la atención que presta a la preparación de un proyecto y de cómo cuida su realización. Matteo no realiza sólo inspecciones, sino que se compromete a vivir durante un largo período en los lugares de los que quiere hablar, intentando percibir sus olores, sus vibraciones. Cuando arrancó el proyecto, nadie creía que rodaríamos en los sitios reales, a muchos les parecía imposible, pero el hecho de rodar allí nos garantizó, a nivel de fotografía e imagen, un material extraordinario”, comenta Marco Onorato.

Gracias a la relación fructuosa y cercana que Matteo mantiene con su productor, puede rodar habitualmente según el orden de las secuencias en el guión literario, manera en la que consigue la progresión emocional que busca en todas sus películas. Siempre se reserva alguna semana de rodaje tras el primer montaje, lo que le permite completar el material inicial. “La escena con la que arranca la película fue la última en rodarse, lo que es raro porque Matteo normalmente trabaja en secuencia, rueda siguiendo el esquema de la sinopsis. Los dos estamos convencidos de que se trata de una práctica fructífera, ya que permite modificar el guión según procede el rodaje, adaptándolo a las situaciones que se presentan. Para mí esto no supone ningún problema, todo lo contrario, yo también realizo el trabajo de fotografía según las circunstancias y los estados de ánimo que se crean a lo largo del proceso de rodaje. Ni antes ni durante el trabajo hablamos de otras películas, no las tomamos como fuente de ideas o inspiración. Matteo lleva la cámara y todo nuestro trabajo se desarrolla, imagen tras imagen, en la búsqueda de la emoción más fuerte. De nuevo trabajar siguiendo las secuencias del guión supone una ventaja. Siempre hablamos de los encuadres antes de rodar, pero a veces ocurre que durante el rodaje Matteo aporta cambios. Solemos cambiar de idea a menudo hasta encontrar el mejor encuadre, el que es capaz de emocionarte. La razón por la que amo tanto mi trabajo es porque me permite crear emociones por medio de las imágenes, y cuando lo consigo soy feliz”, afirma Marco.

Un poco de historia


La lectura del libro cambió la opinión de Garrone sobre el cine de mafias, no quería presentar a criminales glamurosos, sino la vida cotidiana de los miembros de la Camorra de una forma casi documental. El día que rodaron la escena del asesinato de un chico en las calles de Scampia alguien la grabó con el móvil y la colgó en Youtube. Matteo acabó en comisaría interrogado por la policía.

Durante el rodaje se referían a la película como Sei storie brevi, para evitar que se asociara con el libro y dejar claro que estaban haciendo una película sobre la Camorra, no contra ella. El equipo se sorprendió por la humanidad de la gente de la zona y por la ayuda que les brindaron, gente que aspira a una vida normal y legal, pero que fácilmente se ven envueltos en actividades criminales.

En un principio Roberto Saviano no recibió amenazas por el contenido del libro, sino por mencionar en un acto literario los nombres de los jefes de la Camorra y participar en una protesta contra ellos en Casal de Principe, municipio que ostentaba el record mundial de homicidios.

Matteo afirma que mientras rodaban la película “hasta los camellos casi analfabetos del barrio de Scampia llevaban el libro metido en el bolsillo”.

Detalles técnicos


El rodaje duró diez semanas, la mayor parte fue realizado en cámara al hombro: “hemos utilizado una Moviecam SL, muy ligera e ideal para cámara al hombro. El formato fue súper 35 para la ampliación a 2,35:1, ya que Matteo quería una relación de aspecto panorámica similar a la del dos perforaciones (techniscope) del spaghetti western. Empleamos un juego de ópticas Zeiss Ultra Prime, ningún zoom. Como te contaba, siempre uso Kodak 500T, pero también he rodado en exteriores con la Kodak 200T. La película no ha pasado por intermediate digital, sólo por procesos químicos, aplicando un E.N.R. al 90% en Technicolor Roma sobre un positivo Premiere. Normalmente no uso filtros especiales, sólo empleo correctores, filtros neutros y polarizadores. Me encanta especialmente el 81EF y lo utilizo a menudo”.

Ficha técnica


  • Formato: Súper 35mm 2,35:1
  • Negativo: Kodak Vision2 500T 5218
  • Cámara: Moviecam S.L.
  • Óptica: Zeiss Ultra Prime
  • Laboratorio: Technicolor Roma
  • Producción: Fandando, en colaboración con Rai Cinema
  • Dirección: Matteo Garrone
  • Dirección de fotografía: Marco Onorato
  • Productor: Domenico Procacci
  • Diseño de sonido: Leslie Shatz

    Trailer de la película


    Artículo completo en el nº 28 de Cameraman

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    Izquierda: Marco (Marco Macor) en la ruinosa casa del Scarface napolitano. Derecha: Al medir con el spot meter la luz que reflejaban los cuerpos, ésta era de mayor intensidad que la que emitían la propias fuentes de rayos UVA.
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