El truco del manco
1-April- 2009
Expresionismo del extrarradio
El concepto fotográfico básico en esta película era: luces bajas, rasas, atmósfera fría, y una gama de colores apagados, marrones, grises, azules, verdes, para dar cuerpo a una suerte de “expresionismo del extrarradio”, como diría metafóricamente Quique Cañadas, etalonador de la película.
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2,35:1 y tres perforaciones


De esta película puede decirse que en algunos aspectos es otra película más del cine español, presupuesto bastante reducido y, en consecuencia, tiempo limitado de rodaje: seis semanas. Hasta aquí los lugares comunes.

El rodaje estaba previsto en 35mm, y se tuvo que luchar para conseguir un etalonaje digital de la película. Agradezco mucho el gran esfuerzo que hizo la productora y todo el equipo de producción para que pudiéramos contar con un ID, aunque aprovecho la ocasión para defender que el ID no sólo afecta al equipo de fotografía, pues a otros, como producción, dirección, arte, postproducción, montaje..., también les afecta para bien y mucho.

El director, Santiago Zannou, y yo teníamos claro que queríamos rodar en formato 2,35:1 con ópticas esféricas. A partir de aquí, estudié la posibilidad de rodar con tres perforaciones, para poder bajar el presupuesto de la partida de producción de fotografía. “Fue un acierto –añade Quique Cañadas-. Si ruedas isomórfico para acabar en scope, ¿para qué ‘tirar’ la mitad del metraje? El sistema de tres perforaciones es perfecto para una postproducción en ID, pues aún tienes un 25% de lienzo para corregir encuadres verticalmente, y obviamente cunde mucho más cada chasis sin afectar en lo más mínimo a la calidad del producto final.

Cualquier laboratorio debería disponer de proyectores electrónicos capaces de proyectar positivo de tres perforaciones y, por supuesto, poder realizar los telecines diarios volcando a cualquier formato vídeo. En Image Film Deluxe hacía tiempo que contábamos con esos medios, aunque hasta el 2005 (Cargo, de Clive Gordon) no recibimos el primer rodaje largo de estas características; el único inconveniente es que no puedes acabar la película en fotoquímico, pues saliendo del laboratorio el estándar vuelve a ser las cuatro perforaciones”.


Luces bajas, atmósfera fría, colores apagados…


Al menos en la primera fase de preparación sí hubo tiempo de hablar con el director, conocernos, punto clave, a mi modo de ver, en todas las producciones. Hablar de color, de contraste, de emociones y sensaciones no es fácil con una persona a la que no conoces. Lo mismo pienso de la relación que ha de establecerse con el colorista, ya que es la persona a quien también hemos de lograr transmitir todo lo que queremos hacer.
“Como hicimos en Yo soy la Juani, Albert y yo nos reunimos un par de veces en período de preparación, con un guión al que había insertado fotografías de referencia de todo tipo (películas, videoclips, pinturas...). Para cuando hicimos las pruebas ya sabíamos, si no el lugar exacto adónde iríamos, sí el territorio del cual no saldríamos: una suerte de expresionismo del extrarradio”, explica metafóricamente Quique.

Yo trabajo mucho la obtención de referencias, películas, fotos, textos… Con ellos creo un entorno, trato de obtener un conjunto que me refiera a la misma atmósfera, a la misma sensación, fotos de distintos espacios que transmitan el concepto, la idea fotográfica que queremos para la película. En El truco… la referencia visual esencial ha sido la obra del pintor Martin Lewis.


El concepto fotográfico básico que queríamos era sencillo, luces bajas, rasas, atmósfera fría, y una gama de colores apagados, marrones, grises, azules, verdes... El rodaje se fue retrasando hasta finales de febrero, no era lo ideal, queríamos rodar con el sol lo más bajo posible y en esas fechas el sol empieza a levantarse cada vez más rápido. Hubiéramos preferido rodar en noviembre o diciembre, pero aún así, estábamos contentos de poder tener aún un poco de invierno, escapar de las luces de primavera verano.

Empezamos la preparación oficial dándole mucha importancia a las localizaciones, queríamos que no se reconociera expresamente la ciudad de Barcelona. Localizamos bien, algo importantísimo cuando tienes muchos exteriores y no tienes demasiados medios. Mar Josa, nuestra localizadora, realizó un gran trabajo mostrando numerosas zonas de Barcelona entre las cuales fuimos eligiendo. Aún así, no todas las que elegimos pudieron conseguirse, por motivos muy diversos, y algunas no tuvieron nunca un recambio a la altura y esto lo hemos pagado fotográficamente hablando.

“Claro que la abundancia de medios redunda en un mejor acabado –apunta Quique Cañadas-, pero son muchos los operadores que sacan soluciones nuevas, muchas veces fruto de la improvisación a la que se ven abocados. Un ejemplo de esto lo tenemos en las noches de esta película, en una ciudad con una iluminación nocturna tan heterogénea como Barcelona”. Con esto, en parte, estoy de acuerdo. Siempre queremos más de lo que tenemos y la gracia está en encontrar la solución a la ecuación. Buscar ese camino que te permite hacer lo que quieres con los medios que tienes. Buscar esa solución, muchas veces desde lo artístico, otras desde lo técnico.

En esto, el director con el que trabajas es clave. La confianza que muestre hacia el fotógrafo, el conocimiento o inquietud artística que tenga, lo arriesgado que quiera ser y la libertad que te permita son factores que hacen variar mucho el camino del que hablaba, la obtención de la solución final. Aún así, remarco la importancia de las localizaciones, y los medios necesarios sobre todo para trabajar secuencias en exteriores, pero coincido con Quique en que muchas veces, el exceso de medios, puede narcotizar la creatividad.

A nivel de idea fotográfica para la película, una de las premisas que Santiago Zannou y yo teníamos claras era que las noches tenían que ser ‘blancas’.

Personalmente no me gusta nada la luz naranja que tiene de base la ciudad de Barcelona. Queríamos unas noches frías, que trabajaran entre el blanco, el azul y el verde. Esto fue una obsesión durante la preparación de la película, cómo conseguir una imagen fría cuando no puedes apagarlo todo y poner tu material. Apagar las luces de Barcelona cada vez resulta más difícil y caro, y representaba una imposición de color que no queríamos tener.

Pruebas de negativo


En las pruebas fotográficas rodamos un exterior día, un exterior noche falseado en un interior, y también rodamos unos exteriores noche con las luces naranjas de la calle encendidas.

Aprovechamos para realizar pruebas entre el material Kodak y el Fuji, la serie Vision2 y la serie Eterna, respectivamente. Una vez rodado y revelado, escaneamos los planos, no más de dos minutos y fuimos Santiago y yo a ver a Quique a la sala del Lustre. El nos comentaba lo siguiente acerca de las opciones Vision2 y Eterna:
“Entre la Vision y la Eterna las diferencias cada vez son menos evidentes. Fuji ha conseguido un tamaño de grano tanto o más pequeño que el Vision2, e incluso con un movimiento más uniforme, algo que Kodak ha superado con la Vision3, aunque a mí particularmente me gusta un tamaño un poco más grande, pues en ocasiones parece ruido electrónico.... Seguir a la parte 2


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